Elegir prendas íntimas de alta calidad es el primer paso para asegurar el confort diario. Sin embargo, para que esa sensación de bienestar perdure, es importante adoptar hábitos que protejan las fibras y su estructura original.
El cuidado de la lencería no requiere grandes esfuerzos, sino una intención clara de preservar la durabilidad y el ajuste que las caracteriza.

Claves para cuidar tu lencería Touché
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Lavado a mano: es la técnica ideal. Usa agua fría y jabón neutro para proteger la delicadeza del tul, el encaje o los acabados satinados.
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Uso de malla: si utilizas lavadora, introduce las piezas en una bolsa de protección y selecciona siempre el ciclo más corto y delicado.
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Secado natural: evita las secadoras y el sol directo. Lo ideal es secar las prendas a la sombra sobre una superficie plana para no comprometer los elásticos.
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Orden y almacenaje: guarda los sostenes extendidos, uno detrás de otro. Evita doblar o presionar las copas para mantener el soporte intacto.
Calidad que perdura
Integrar estos pasos en tu rutina permite que la materialidad de tus prendas se mantenga. Al proteger cada detalle, aseguras que tus prendas Touché sigan acompañando tu ritmo con la misma precisión que el primer día.
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